jueves, 22 de diciembre de 2016

Querido amigo del pasado

Resultado de imagen de carta escribirQuerido amigo del pasado,

Hay dos motivos que me hacen suponer que jamás vas a leer esta carta. El primero depende solo de mí y es que, probablemente, no seré capaz de sacarla a la luz. Puede caer en malas manos, y mostrarme como soy en realidad: una muñeca frágil, de porcelana, que hace mucho tiempo que se quitó los tacones y prefirió andar descalza antes de fingir algo que no era. Estúpidos complejos, como nos reíamos de ellos... ¿Recuerdas?  
El segundo y más importante es que he empezado a dudar de tu existencia. Parece duro, pero empiezo a ser esa Wendy que se duerme apoyada en la ventana, cansada de esperar a ese Peter Pan que nunca llega. Del que tan solo conserva su recuerdo, grabado en la memoria, y del que es capaz de recordar su olor si cierra los ojos. Con el que se sentía cómoda, y el que insistía en que su cara era más bonita sin esa máscara que llevaba para afirmar que todo estaba bien.

Hace tan solo unos días estaba segura de que seguías ahí. Escondido tras las cortinas, dispuesto a salir para demostrarnos que, tal y como prometiste, no nos has abandonado. Pero cada día que pasa, la esperanza se desdibuja en mi memoria y pasas a ser un recuerdo más, de una persona que pertenece al pasado y que solo aparece en sueños

martes, 1 de noviembre de 2016

Cóseme la boca

Resultado de imagen de aguja y hiloEnebro la aguja con cuidado y te la tiendo.
Ten, cóseme la boca, te digo con la mirada. Sé que lo estás deseando. Que inocente eres al creer que eso acallará mis palabras. Esas que tan poco te gustan porque no son fieles al sistema. Sonrío de medio lado cuando la coges de entre mis dedos, al ver que tus ojos se oscurecen enfurecidos. Cruzo las manos y espero pacientemente a que realices tu trabajo, y asiento cuando me reprochas todo lo que no es de tu agrado, como si estuviera arrepentida. No te detienes pese a que clavo mis pupilas en las tuyas, pese a los gimoteos que emanan de mis labios. Porque aunque quiera fingir lo contrario, duele. Pese a todo, cuando acabas, me limpio el rastro de sangre con el dorso de la mano y trato de sonreír. Me miras, orgulloso de tu obra, y me tiendes un espejo, complacido al pensar que todos tus problemas han desaparecido. Abandonas la sala y yo, al ver mi reflejo, hago una mueca extraña y asiento. Saco unas tijeras y empiezo a cortar. Me quedarán cicatrices, pero esto no ha hecho nada más que empezar... Ahora me toca a mí mover pieza.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

No late. No vive. No siente.

Resultado de imagen de lagrimaCierro los ojos porque no ven. Las lágrimas se derraman por mis mejillas aunque no mojan. Agito los párpados para impedir que caigan, pese a que no se detienen. Me muerdo el labio por la impotencia hasta hacerme sangre y no me duele. Me lamo la herida, no escuece, y dicen que todo lo que escuece cura. Pero a mi nada me alivia el dolor. Intento levantarme, pero mis piernas no me sostienen. Me apoyo y los muebles no me aguantan. Grito, hablo, aunque no me entienden. Me pongo la mano sobre el corazón pero no late. No vive. No siente.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Cuentos de hadas

Resultado de imagen de esperarHe derramado lágrimas amargas como la princesa esperanzada que espera despierta hasta el ocaso para ver llegar a su príncipe azul. Me he ido a dormir temblando de pura impotencia por que aunque gritara, nadie me oiría. He despertado con ilusión, sólo para volver a caer al ver que no estabas allí. Me he quedado inerte mirando al cielo, como si con el gesto pudiera pedirle a mi ángel guardián que te relevase su tarea. Y he vuelto a mirar por la ventana, esperando verte llegar hacia mi, con los ojos vidriosos y el corazón en un puño... Y así día día, para que luego digan que los cuentos no son realidad. Porqué yo también espero y oculto la tristeza, cómo ella. Pero mi final no creo que sea el mismo que el suyo: por suerte o por desgracia, yo vivo en el mundo real.

domingo, 28 de agosto de 2016

Mejor que no tenerle

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El abuelo se mecía en su sillón bajo la luz luna que se filtraba por la ventana. 
Con una vieja fotografía entre las manos, se limitaba a esperar que el tiempo pasara. Se preguntaba constantemente donde estaría ella. Que habría sido de su sonrisa, de sus tiernas palabras. De las arrugas de sus mejillas, de su lenta forma de caminar. Que haría con los delantales viejos, y a quién observaría de reojo cuando los dolores no le dejaran dormir.
Acariciaba el marco con el pulgar, siendo cada vez más consciente de que ningún tipo de justicia existía en el mundo. Si fuera así, la muerte se lo hubiera llevado a él. Nunca salía de casa, hacía tiempo que se le habían pasado las ganas de vivir. No como a ella. Su mirada seguía llena de ilusión hasta el momento en que se la arrebataron.
Absorto en sus pensamientos, no se dio cuenta de que los ojos, antes botones, de la pequeña muñeca de la estantería le observaban con tristeza. Una lágrima cayó por su fría cara de porcelana. Estaba tan cerca, pero le sentía tan lejos. Entre ellos había un abismo invisible al ojo humano.

Una sonrisa vacía se dibujó en su rostro. Dio un paso hacia atrás, alejándose del borde la estantería. Tenerle de esa forma era la peor forma de tenerle. Pero seguía siendo mejor que estar sin él. 

martes, 2 de agosto de 2016

El astro sin luz

Cuando el reloj da las doce, la granjera sale de su casa, con ansia. Mira hacia el cielo, y allí la ve: la luna, blanca y esférica como un queso, custodia el cielo, y sabe que velará por sus sueños. Con confianza, entra de nuevo en su cabaña,  dejándose en manos de un astro que no tiene luz propia pero que; antes que quedarse en la oscuridad, es capaz de admitir su debilidad y intenta aprender de los demás, reflejando la de los que si que tienen. Nadie nace enseñado, ¿no?

lunes, 18 de julio de 2016

Reencuentro canino

Cuando abro la puerta y vienes a recibirme, llorando, se me cae el alma a los pies. Me arrodillo, con las manos temblando, todavía sorprendida de que no te hayas olvidado de mí. Rodeo con los brazos tu cuerpo atlético, algo deteriorado por el paso de los años, que se agita bajo mis extremidades y acaricio tu pelaje. Al hundir la cara en tu cuello, aspiro un aroma que para otros resultará hasta desagradable, dado que es una mezcla de olor canino y sudor. A mi, en cambio, me relaja. Aún así, te cansas rápido de nuestra burbuja de tranquilidad, porque me lames la mejilla, recordándome que todavía tienes espíritu de cachorro, encerrado dentro de un cuerpo adulto. Sonrío, con la cara húmeda de lágrimas y saliva, y uno mi frente con la tuya.
He vuelto, pequeño, susurro.
Me levanto, cojo la pelota y la lanzo con fuerza, por los viejos tiempos. Y cuando me miras, pidiéndome permiso para ir a buscarla, tengo la certeza de que te queda mucho por vivir. O eso espero