Pero, ¿y las estrellas? ... Esta la historia que les voy a esxplicar.
Este astro, tenía, a la vez, envidia de una serpiente muy grande que brillaba por las noches. Sus escamas eran plateadas, y unas rayas doradas manchaban su piel. A todos los niños y mayores les gustaba, porque reflejaba la luz de la Luna, y era un símbolo de pureza. El astro pero, pensaba lo contrario. Necesitaba destruir aquel ser que le robaba la popularidad. Así que, decidida, cogió a la serpiente por la cola y decidió tirarla al suelo. Al romperse, salieron disparados millones de trocitos, que hoy en día llamamos estrellas.
Pero... en la otra punta del mundo, había una niña que lloraba en un callejón oscuro. Lo hacía porque recientemente, había perdido a su hermana. Entonces, recibió un estímulo que la obligó levantar la
cabeza. Al mirar el cielo, vio que este estaba lleno de puntitos blancos, y que era mucho más bonito. Pero ella no tenía ojos para el resto de estrellas, sólo para con una. Aquel era grande y brillaba mucho. ¿Y saben quién era? Ese puntito le recordaba a la luz de los ojos de la hermana. Y por este motivo no podía dejar de mirarla. Y seguro que, cuando levantéis la cabeza para observar las estrellas, aquí o en el otro extremo del mundo; veréis una estrella que os recuerde con algún ser que no volverá. ¿Pero sabéis que se dibujó en la cara de la niña?
Una sonrisa, que es lo que tenemos que hacer todos cada día, sonreír
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