
He derramado lágrimas amargas como la princesa esperanzada que espera despierta hasta el ocaso para ver llegar a su príncipe azul. Me he ido a dormir temblando de pura impotencia por que aunque gritara, nadie me oiría. He despertado con ilusión, sólo para volver a caer al ver que no estabas allí. Me he quedado inerte mirando al cielo, como si con el gesto pudiera pedirle a mi ángel guardián que te relevase su tarea. Y he vuelto a mirar por la ventana, esperando verte llegar hacia mi, con los ojos vidriosos y el corazón en un puño... Y así día día, para que luego digan que los cuentos no son realidad. Porqué yo también espero y oculto la tristeza, cómo ella. Pero mi final no creo que sea el mismo que el suyo: por suerte o por desgracia, yo vivo en el mundo
real.
No hay comentarios:
Publicar un comentario