Camino
con un paso ligero por la calle desierta, tengo ganes de llegar a casa, poner
música y teletransportarme a otro lugar. Huir es de cobardes, me decía siempre.
Pues, quizá si que soy cobarde. Pero prefiero serlo antes que seguir sintiendo
esta agonía. Es como un humo negro que se expande por mis pulmones y no me de
ja respirar. Me agobia. Me cierra. Me supera. Y sí, se que dentro de un tiempo
se me pasara. Piensa en el futuro, me aconsejaba. Cuando seas mayor y mires
hacía atrás, verás un Hermoso camino que has plantado día a día. Sí, pero ¿a
que precio? No te puedes quejar, me insistía. Y a tu edad no era tan
afortunada.
Lo sé.
Tengo todo lo que necesito para vivir. Pero también tengo estrés, soledad, presión.
Ambas cosas van cogidas de la mano, pero yo puedo escoger cual lleva el rumbo
de mi vida. Este es le camino que he escogido. Y espero no haberme equivocado.