Tranquilidad. Me tumbo en el sofá y respiro aire profundamente. Esta semana han pan pasado muchas cosas. Pierdo el hilo de mis pensamientos mientras dejo escapar el aire con lentitud. Estar al aire libre me ha relajado mucho. El propósito de estas líneas no es contar algo, o explicar el motivo de algún hecho. Es mucho más simple: creo que cuando relea esto, lo haré con una sonrisa. Y para mí, eso es lo más importante.
domingo, 4 de octubre de 2015
Sonreír, solo y sin motivo
Tranquilidad. Me tumbo en el sofá y respiro aire profundamente. Esta semana han pan pasado muchas cosas. Pierdo el hilo de mis pensamientos mientras dejo escapar el aire con lentitud. Estar al aire libre me ha relajado mucho. El propósito de estas líneas no es contar algo, o explicar el motivo de algún hecho. Es mucho más simple: creo que cuando relea esto, lo haré con una sonrisa. Y para mí, eso es lo más importante.
Símil de la felicidad
Confusa. Con esa palabra puedo describir cómo me siento hoy, al finalizar la semana. Es cómo un deja vu. Los mismos problemas, preocupaciones, y movimientos de siempre, Las mismas palabras, gestos. Pero con una diferencia: ahora se que no estoy sola, que nunca lo he estado. Miré hacia dónde mire siempre está. No es sólo una personas, sino una fuerza creada a base de risas, lágrimas, mucho esfuerzo y cariño. Ahora lo entiendo todo. Esto es un símil de la felicidad. Siempre está ahí, pero hay que saber verla. Me recuerda a esperanza y a cielos despejados, que en realidad, nunca he visto.
martes, 21 de julio de 2015
El sonido de una gota - Cuento de terror
Entonces,
lo oigo. El sonido de una gota al caer. Voy a la cocina y al baño para asegurarme
de que todos los grifos están bien cerrados. Así es. Solo me falta uno por comprobar.
El del baño del segundo piso. No puedo encender la luz, ya que, por culpa de
una sobre carga, se fundió la bombilla del pasillo. Por suerte, los rayos de
luna se filtran por las ventanas e iluminan levemente la casa.
Camino
lentamente por el pasillo, agudizando el oído, pero tan solo oigo silencio.
Silencio, el continuo latido de mi corazón, y el continuo sonido que provoca
una gota al caer. Tengo la piel de gallina. Llamo a Rif, pero no viene. Miro la
hora. Ya es tarde, estará durmiendo. Subo cada escalón de uno en uno. El sonido
que provocan mis pies al rozar la dura madera me provoca escalofríos. Ya falta
menos, pienso para animarme.
Después
de unos minutos que parecen horas, llego a mi destino. El baño, que está al
fondo del pasillo, no desprende ninguna luz extraña. Eso me tranquiliza
levemente. De nuevo, inicio mi marcha, y cuando toco el pomo de la puerta, un
escalofrío me recorre la columna. Me seco la gota de sudor que corría por mi
mejilla desde hacia unos segundos. Todo aparenta una alarmante normalidad.
Empujo
la puerta suavemente y esta se abre con un chirrido. Miro la pica y suspiro,
aliviada. El grifo esta mal cerrado. Cuando mi piel entra en contacto con el
frío metal, hago una extraña mueca porque noto que algo pringoso lo recubre. Aparto
la mano y extiendo la textura por mis dedos. Por la manca de luz, mis ojos no
logran adaptarse a la oscuridad y no puedo distinguir que estoy tocando.
En
ese instante, lo vuelvo a oír. De nuevo una gota. Y otra. Y otra. Mis neuronas
dejan de pensar y me congelo. Me quedo inmóvil. Mi corazón late
desesperadamente. Recibo el impulso de levantar la cabeza. Entonces lo veo.
Rif, está colgado del techo con una horrible mueca. Muerto. Una gota de su
sangre me cae en la cara. Y no puedo evitarlo: mi grito agudo desgarra el
silencio.
domingo, 14 de junio de 2015
Estrés
Camino
con un paso ligero por la calle desierta, tengo ganes de llegar a casa, poner
música y teletransportarme a otro lugar. Huir es de cobardes, me decía siempre.
Pues, quizá si que soy cobarde. Pero prefiero serlo antes que seguir sintiendo
esta agonía. Es como un humo negro que se expande por mis pulmones y no me de
ja respirar. Me agobia. Me cierra. Me supera. Y sí, se que dentro de un tiempo
se me pasara. Piensa en el futuro, me aconsejaba. Cuando seas mayor y mires
hacía atrás, verás un Hermoso camino que has plantado día a día. Sí, pero ¿a
que precio? No te puedes quejar, me insistía. Y a tu edad no era tan
afortunada.
Lo sé.
Tengo todo lo que necesito para vivir. Pero también tengo estrés, soledad, presión.
Ambas cosas van cogidas de la mano, pero yo puedo escoger cual lleva el rumbo
de mi vida. Este es le camino que he escogido. Y espero no haberme equivocado.
miércoles, 3 de junio de 2015
La huída
Sí, solo había hablado con él una vez, pero ella jamás lo olvidaría. Ese día, perdió sus papeles y dejó atrás la faceta de tranquilidad y paciencia. Le tiró un vaso de agua encima al señor de los ojos oscuros, que la estaba molestando desde hacía unos minutos. Él, con la mirada desafiante, le dijo que iba a pagar aquello muy caro. Cerró los ojos e inspiró con fuerza, pero las frase seguía corriendo por sus neuronas.
Cuando abrió los ojos, se había teletransportado a otro lugar. Quizás, tenía poderes. Y... ¡quién sabe! Quizá se volvían más fuertes en el futuro... Pero, en cuanto se giró, la chispa de ilusión de sus ojos se esfumó. Se levantó y echó a correr. Allí estaba el hombre, con un arma blanca en la mano.
miércoles, 20 de mayo de 2015
Como el mar
Tenia unas vistas al mar que me cautivaron en seguida. En la costa, había una gran montaña, en el pie de la cual se extendía una gran playa. Yo recordaba aquel turón como un elemento duro, fuerte y resistente, Pero, cuando volví allí, vi como el cismo se había convertido en un rompeolas, al ser atacado constantemente por el mar.
Al principio, esto me entristeció: aquello que yo creía por indestructible se estaba rompiendo. No era tna fuerte como yo imaginaba... Pero en seguida vi el punto positivo, me di cuenta de mi error: si que hay una forma de ser indestructible, fuerte, duro y resistente: ser constante y no para nunca, no dejar de intentarlo jamás, como el mar.
lunes, 4 de mayo de 2015
El plan
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