Tenia unas vistas al mar que me cautivaron en seguida. En la costa, había una gran montaña, en el pie de la cual se extendía una gran playa. Yo recordaba aquel turón como un elemento duro, fuerte y resistente, Pero, cuando volví allí, vi como el cismo se había convertido en un rompeolas, al ser atacado constantemente por el mar.
Al principio, esto me entristeció: aquello que yo creía por indestructible se estaba rompiendo. No era tna fuerte como yo imaginaba... Pero en seguida vi el punto positivo, me di cuenta de mi error: si que hay una forma de ser indestructible, fuerte, duro y resistente: ser constante y no para nunca, no dejar de intentarlo jamás, como el mar.
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