sábado, 21 de marzo de 2015

Diferentes, sencillos... o sencillamente diferentes

Caminaba a paso ligero por los pasillos de su nuevo instituto, ya desierto. Cuando el timbre había sonado, todos los alumnos (des de primero hasta bachillerato) habían salido creando una estampida poco sigilosa. Giró a la derecha. Sonrió al ver que había escogido el camino correcto. Poco a poco se iba acostumbrando a aquel lugar. Segundos después, salió al exterior. Algo sorprendido al ver que todavía había gente en el patio, se acercó un grupo a de jóvenes los cuales, a simple vista, no tenían nada en común. Eran rubios, morenos o castaños, de ojos más claros u oscuros. Pero todos compartían un pensamiento: que estar juntos era siempre mejor qué separados. Y ellos eran el motivo por el que ese muchacho, todavía creía que no había nada imposible.

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