Me niego a aceptarlo.No me imaginaba que acabaríamos aquí. Yo y mi conciencia, navegabamos por un océano con un barco hecho con papel de periódico. Nos hundimos, con nuestra autoestima y la cubierta llena de sueños. Adiós, le decimos a las horas del trabajo sin descanso plantadas delante de un ordenador con el diccionario en la mano, y un café en la mesilla, minutos de nuestra vida que quemamos en la hoguera. Aquellos instantes dónde no hacíamos más que oír risas y gritos al otro lado de la puerta, y nosotras luchábamos para hacernos lugar en aquella lista llena de estrellas. Y por eso me niego a aceptarlo. No puede ser que nuestra historia se acabe aquí. Pero así es. Aunque no quiera, tengo que aceptar que quizás no brillo suficiente.
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