Esa sensación de venirse arriba. Se te eriza la piel, se dilatan tus pupilas. La mente se pone en blanco, y dejas de existir. Bailas al ritmo de la música, ríes al compás de los demás o simplemente existes. Es un instante de felicidad difícil de alcanzar, y lo bueno pronto acaba. Es entonces cuando vuelves a la realidad, se rompe la burbuja en la que estabas inmerso y caes al suelo, provocándote un dolor que es más que físico. Tu cara se transforma en una mueca, y te levantas, pensando únicamente en ese instante. ¿Cuando volverá? Y sólo piensas en él, aunque solo lo has vivido unos segundos, como un pájaro enjaulado fantasea con la libertad.
lunes, 25 de abril de 2016
La sensación de venirse arriba
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